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Formas jurídicas

La elección de la forma jurídica bajo la cual opere el negocio depende de factores muy diversos que el emprendedor debe analizar personalmente: el número de socios que vayan a participar, la responsabilidad patrimonial que éstos quieran asumir respecto del riesgo empresarial, si los socios van a trabajar o no en la empresa, cuántos de ellos trabajarán, el tipo de negocio, previsión de ingresos y planificación fiscal en función de los ingresos, etc.

Antes de crear una empresa, es necesario conocer el tipo societario que más se ajusta a las necesidades del emprendedor. Para ello, te ofrecemos un entorno guiado (desarrollado por la Dirección General de Industria y Pyme -Ministerio de Industria) que facilita la elección de la forma jurídica y que, adicionalmente, proporciona la información necesaria para la creación de la empresa: 

Forma jurídica

Número mínimo de socios

Empresario individual (trabajador autónomo) 1 (sólo admite una persona)
Sociedad Civil 2
Comunidad de Bienes 2
Sociedad Limitada 1

Sociedad Limitada Nueva Empresa

Nota: la SLNE es una especialidad de la SL. Tiene algunas limitaciones pero sus características básicas y régimen de funcionamiento son los mismos.

1 (entre 1 y 5 personas físicas)
Sociedad Anónima 1

Sociedad Laboral (Limitada o Anónima)

Nota: la Sociedad Laboral se rige subsidiariamente por la normativa general de la SL o la SA según la forma que se haya adoptado.

3
Sociedad Cooperativa 3
 

A continuación exponemos las ventajas e inconvenientes de cada opción en función del número de socios del que partimos:

Una sola persona

De manera genérica, las ventajas de actuar como Empresario Individual o Trabajador Autónomo serían las siguientes:

  • Los trámites de constitución son más fáciles y no conllevan gastos notariales.

Entre los inconvenientes, cabe destacar que como trabajador autónomo o empresario individual estás asumiendo una responsabilidad patrimonial ilimitada. Esto quiere decir que todo tu patrimonio personal queda afectado por el resultado de tu actividad empresarial, en los términos del artículo 1911 del Código civil: “Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”. Esta obligación se extiende al cónyuge si no te has acogido al régimen matrimonial de separación de bienes.

En cuanto a las ventajas de la Sociedad Limitada:

  • Tu responsabilidad patrimonial quedaría limitada al capital aportado, de manera que sólo responderías de las deudas de la sociedad hasta el límite de las aportaciones que hayas realizado al capital social.
  • La sociedad tributará a través del Impuesto de Sociedades, cuyo tipo es fijo del 30 por ciento (en empresas de reducida dimensión, por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 120.202 € se tributa al 20 por ciento y por la parte restante al 25 por ciento).
  • Puede proyectar una imagen más solvente frente a terceros.

Como principal inconveniente, están los trámites y costes de constitución, aunque si prefieres separar tu patrimonio personal del de la empresa, sólo lo vas a poder hacer constituyendo la S.L (en la sección Documentación online del portal encontrarás un cuadro con los trámites de constitución). Los gastos de constitución varían dependiendo del capital social y otros factores. A modo de orientación, para una sociedad cuyo capital social sea el mínimo de 3000 Euros, el coste aproximado puede ser de entre 700 y 800 Euros.

Dos o más personas

Las opciones que encajan en este supuesto son las siguientes: Sociedad Civil, Sociedad Limitada, SL Nueva Empresa, Sociedad Limitada Laboral y Sociedad Cooperativa.

De manera genérica, las ventajas de actuar como Sociedad Civil serían las siguientes:

  • Los trámites de constitución son más fáciles y no conllevan gastos notariales, ya que si no se aportan bienes inmuebles a la sociedad no es necesario constituirla ante notario.
  • Se tributa a través del IRPF, cuyo tipo es variable, dependiendo de los rendimientos obtenidos, y dependiendo del tipo de actividad los socios pueden optar por que la sociedad tribute en el régimen de estimación objetiva (también llamado módulos). La Sociedad Civil tributa por el mismo impuesto que un trabajador autónomo (IRPF), pero bajo el régimen de atribución de rentas, por el cual las rentas de la Sociedad se derivan a los socios en proporción a su participación en la misma. Cada socio declarará los ingresos derivados de la actividad económica en su propia declaración fiscal, junto con el resto de rendimientos de otro tipo que pueda tener.

Entre los inconvenientes, cabe destacar que todo el patrimonio personal de los socios queda afectado por el resultado de la actividad empresarial. En el caso de que la sociedad asuma deudas los socios deberán responder conforme a lo dispuesto en el artículo 1911 del Código civil: “Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros”.

En cuanto a las ventajas comunes de los otros tres tipos de Sociedades, son las siguientes:

  • La responsabilidad patrimonial de los socios quedaría limitada al capital aportado, de manera que sólo responderías de las deudas de la sociedad hasta el límite de las aportaciones que hayas realizado (un mínimo de 3.000 euros, salvo en la Cooperativa, en la que no hay una cifra mínima de capital social).
  • La sociedad tributará a través del Impuesto de Sociedades, cuyo tipo es fijo del 30 por ciento (en empresas de reducida dimensión, por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 120.202 € se tributa al 20 por ciento y por la parte restante al 25 por ciento).
  • Puede proyectar una imagen más solvente frente a terceros.

Como principal inconveniente, están los trámites y costes de constitución, que varían dependiendo del capital social y otros factores. A modo de orientación, para una Sociedad Limitada cuyo capital social sea el mínimo de 3000 Euros, el coste aproximado puede ser de unos 800 Euros. El caso de las sociedades laborales y las cooperativas es distinto porque gozan de diversas bonificaciones fiscales que explicamos a continuación y por que en la cooperativa no existe una cifra de capital social mínimo que haya que aportar para su constitución.

La Sociedad Limitada es una sociedad mercantil capitalista cuyo capital, un mínimo de 3.000 euros, está dividido en participaciones y en la que los socios no responden personalmente de las deudas sociales. El capital social deberá estar totalmente desembolsado desde el origen. La filosofía que subyace en este tipo de sociedades es que prima la identidad de quienes son socios y el control por estos del acceso a la condición de socio, que la capitalización de la sociedad. Es la fórmula idónea para empresas con pocos socios a los que interesa mantener el control sobre quién puede entrar como socio y quién no. Las Sociedades Limitadas tienen restricciones a la libre transmisión de participaciones.

La Sociedad Limitada Nueva Empresa se creó mediante LEY 7/2003, de 1 de abril, de la Sociedad Limitada Nueva Empresa (puedes descargar su texto en la Sección Documentación on-line del portal), que la configuró como una especialidad de la SL. Se trata del mismo tipo de sociedad mercantil que se rige de forma subsidiaria por la normativa de las S.L.

La SLNE se caracteriza por el carácter telemático de los trámites de constitución y la reducción de formularios a sólo uno, lo que en principio tendría que traducirse en una reducción del tiempo de constitución y de los costes. Además, existe un modelo estándar de Estatutos sociales aprobado por el Ministerio de Justicia mediante Orden JUS/1445/2003, 4 de junio, por la que se aprueban los Estatutos orientativos de la sociedad limitada Nueva Empresa y se ha aprobado un sistema simplificado de llevanza de contabilidad y un modelo simplificado de cuentas anuales.

Entre las particularidades que presenta destacan las siguientes:

  • Denominación social compuesta por el nombre de uno de los socios fundadores, seguido de un código alfanumérico y de la abreviatura SLNE (“Sociedad Limitada Nueva Empresa”).
  • Responsabilidad de los socios limitada al capital aportado.
  • Capital social entre 3.012 y 120.202 euros, dividido en participaciones y desembolsado exclusivamente mediante aportaciones dinerarias.
  • Entre 1 y 5 socios (personas físicas) para su constitución, pudiéndose ampliar el número posteriormente a través de la transmisión de participaciones.
  • Objeto social genérico integrado por todas o alguna de las siguientes actividades: actividad agrícola; ganadera; forestal; pesquera; industrial; de construcción; comercial; turística; de transportes; de comunicaciones; de intermediación; de profesionales o de servicios en general.

Puedes encontrar información detallada sobre este tipo de Sociedad, el proceso de tramitación telemática y un mapa de Puntos de Asesoramiento e Inicio de Tramitación de la SLNE (PAITs) en la web de la DGPyme

La Sociedad Laboral y la Sociedad Cooperativa se enmarcan dentro del ámbito de la economía social y se caracterizan porque la mayor parte o la totalidad del capital social pertenece a socios trabajadores. Tienen una serie de particularidades y limitaciones que hay conocer y analizar antes de tomar cualquier decisión sobre la forma jurídica.

La Sociedad Limitada Laboral está basada en la figura de la SL y tiene su normativa reguladora como norma complementaria. Es también una Sociedad mercantil capitalista en la que la mayoría del capital social tiene que estar en manos de socios trabajadores. A su vez, ningún socio puede poseer participaciones sociales que representen más de la tercera parte del capital social. Hay además otra serie de limitaciones que se recogen en la Ley 4/1997, de 24 de marzo, de sociedades laborales. El artículo 1 de la Ley comienza definiendo la Sociedad Laboral de la siguiente forma:

  1. Las sociedades anónimas o de responsabilidad limitada en las que la mayoría del capital social sea propiedad de trabajadores que presten en ellas servicios retribuidos en forma personal y directa, cuya relación laboral lo sea por tiempo indefinido, podrán obtener la calificación de Sociedad Laboral cuando concurran los requisitos establecidos en la presente Ley.
  2. El número de horas-año trabajadas por los trabajadores contratados por tiempo indefinido que no sean socios, no podrá ser superior al 15 por 100 del total de horas-año trabajadas por los socios trabajadores. Si la sociedad tuviera menos de veinticinco socios trabajadores, el referido porcentaje no podrá ser superior al 25 por ciento del total de horas-año trabajadas por los socios trabajadores. Para el cálculo de estos porcentajes no se tomarán en cuenta los trabajadores con contrato de duración determinada.

Las Sociedades tienen una serie de bonificaciones fiscales en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos que se regulan en los artículos 19 y 20 de la Ley 4/1.997, de 24 de marzo, de Sociedades Laborales (para que se apliquen es necesario tener la calificación de Sociedad Laboral y destinar al Fondo Especial de Reserva, en el ejercicio en que se produzca el hecho imponible, el 25 por ciento de los beneficios líquidos). Las bonificaciones son las siguientes:

  • Exención de las cuotas devengadas por las operaciones societarias de constitución y aumento de capital y de las que se originen por la transformación de sociedades anónimas laborales ya existentes en sociedades laborales de responsabilidad limitada, así como por la adaptación de las sociedades anónimas laborales ya existentes a los preceptos de la Ley de Sociedades Laborales.
  • Bonificación del 99 por 100 de las cuotas que se devenguen por modalidad de transmisiones patrimoniales onerosas, por la adquisición, por cualquier medio admitido en Derecho de bienes y derechos provenientes de la empresa de la que proceda la mayoría de los socios trabajadores de la sociedad laboral.
  • Bonificación del 99 por 100 de la cuota que se devengue por la modalidad gradual de actos jurídicos documentados, por la escritura notarial que documente la transformación bien de otra sociedad en sociedad anónima laboral o sociedad limitada laboral o entre éstas.
  • Bonificación del 99 por 100 de las cuotas que se devenguen por la modalidad gradual de actos jurídicos documentados, por las escrituras notariales que documenten la constitución de préstamos, incluidos los representados por obligaciones o bonos, siempre que el importe se destine a la realización de inversiones en activos fijos necesarios para el desarrollo del objeto social.

Las Sociedades Cooperativas son sociedades cuyo objetivo primordial es satisfacer en común ciertas necesidades de sus socios, como pueden ser un puesto de trabajo, obtener bienes y servicios en común en condiciones ventajosas, etc, siendo de carácter secundario el rendimiento que se pueda obtener del capital aportado. Por ello, en este caso no encaja la figura del socio meramente capitalista, sino que todos los socios tendrían que ser trabajadores. 

Las ganancias o pérdidas se reparten entre los socios en función del volumen de actividad realizada con la cooperativa o la dedicación a la misma y no del capital que se posea en ella.

Para constituir una Cooperativa no se exige una cifra mínima de capital social y los socios pueden aportar el que consideren oportuno. La principal diferencia entre las sociedades mercantiles de capital y la Cooperativa es que mientras en las primeras los socios deciden y reciben el beneficio en función de su participación en el capital social, en las Cooperativas el beneficio no se reparte entre los socios, sino que se destina a los distintos fondos de dotación obligatoria y, por otra parte, rige el principio cooperativo de “una persona un voto”, independientemente de la aportación de cada una.

Las Cooperativas protegidas aquellas que ajusten a la Ley de Cooperativas Nacional o a cualquiera de las Leyes de Cooperativas Autonómicas, y no incurran en las causas de descalificación previstas en el artículo 13 de la Ley 20/1990) disfrutan de los siguientes beneficios fiscales regulados en el artículo 33:

  1. Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados:
    Estarán exentos los siguientes actos:
    1. Actos de constitución, ampliación de capital, fusión y extinción.
    2. Constitución y cancelación de préstamos.
    3. Adquisición de bienes y derechos que se integren en el Fondo de Educación y Promoción.
  2. Impuesto de Sociedades: 
    Se aplicarán los siguientes tipos de gravamen:
    Tipo es fijo del 30 por ciento (en empresas de reducida dimensión, por la parte de base imponible comprendida entre 0 y 120.202 € se tributa al 20 por ciento y por la parte restante al 25 por ciento).
  3. Impuesto sobre Actividades Económicas: Igual que cualquier sujeto pasivo del IS, la cooperativa estará exenta del pago del Impuesto de Actividades Económicas durante los dos primeros años de actividad. Posteriormente, solamente tendrá que pagar este impuesto si el importe neto de la cifra de negocios del penúltimo año ha sido superior a 1.000.000 €. Bonificación del 95 por ciento de la cuota, incluidos los recargos.

Tanto la Cooperativa como la Sociedad Laboral tienen como ventajas los incentivos fiscales, la existencia de programas de ayudas específicos para el fomento del empleo y que hay más posibilidades para que los socios trabajadores puedan cotizar en el Régimen General de la Seguridad Social en lugar de en el de Autónomos.

¿Cual es la forma jurídica de empresa más sencilla para iniciar una actividad por cuenta propia?

La figura más sencilla y rápida en cuanto a trámites de constitución y funcionamiento es la de empresario individual.

¿Qué trámites básicos es necesario realizar para darse de alta en el régimen de autónomos?

Los trámites para darse de alta como personal autónomo y los costes que ello supone son los siguientes:

  1. Ante Hacienda: declaración censal de alta (modelo 036), que sirve para comunicar a Hacienda el inicio de una nueva actividad y elegir la modalidad de tributación en el IRPF (estimación directa o estimación objetiva), que dependerá de la actividad que vayas a realizar, puesto que sólo determinadas actividades (epígrafes de IAE) fijadas por Orden Ministerial anualmente pueden estar en estimación objetiva o módulos. En el teléfono de información de Hacienda 901 33 55 33 te concretarán los epígrafes que te corresponden y el régimen de tributación. Por último, solicitar un NIF si aún no lo tienes (actualmente se obtiene con el DNI). Hay que hacerlo antes de iniciar la actividad. 

    Una vez iniciada la actividad, habrá que asumir el coste del pago del IRPF, que variará dependiendo del sistema al que te hayas acogido: estimación objetiva o estimación directa, y sobre los que puedes informarte en la Delegación del Ministerio de Hacienda de tu localidad. 

    La reforma del Impuesto de Actividades Económicas introducida en 2003 dejó exentas del pago a las personas físicas, que únicamente tendrán que darse de alta en el impuesto al mismo tiempo y con el mismo impreso de alta fiscal 036, en el que declararán los epígrafes de la actividad. 

  2. Ante la Seguridad Social: alta en el régimen especial de trabajadores autónomos (RETA), dentro de los 30 días siguientes al inicio de la actividad. Si contratas trabajadores, tendrás que afiliarlos si aún no lo están y darlos de alta en el Régimen General. En 2010, la cuota mínima de cotización en autónomos es de aproximadamente 223 euros mensuales o 250 euros al mes si se contrata la cobertura por Incapacidad Temporal. 

    A los trabajadores de 30 o menos años de edad y mujeres de 35 o menos años se les aplica sobre la cuota que corresponda (en función de la base de cotización elegida) una reducción equivalente al 30 por ciento de la cuota que resulte de aplicar sobre la base mínima el tipo mínimo de cotización vigente. Esta reducción se aplicará durante los 15 meses siguientes a la fecha de alta. Una vez transcurridos se tiene derecho a una bonificación igual durante otros 15 meses. Para aclarar cual será la cuantía exacta a pagar te recomendamos acudir a la Administración de la Seguridad Social que corresponda.

  3. Ante la Inspección Provincial de Trabajo: comunicación de la apertura del centro de trabajo y sellado del libro de visitas. (para el supuesto de que contrates trabajadores).

  4. Ayuntamiento (Urbanismo): solicitud de las licencias urbanísticas necesarias para el establecimiento.

¿Dónde se realizan los trámites necesarios para la constitución de la forma jurídica?

Los trámites para crear una empresa deben realizarse en las oficinas de cada una de las Administraciones Públicas implicadas (Hacienda, Seguridad Social, Ayuntamiento, etc.). En algunas ciudades se ha establecido el servicio de Ventanilla Única Empresarial, que permite la tramitación de todo lo necesario para crear una empresa en un solo espacio, de forma unificada. Puedes averiguar si dispones de este servicio en tu ciudad y dónde se encuentra.

Formas jurídicas

La elección de la forma jurídica bajo la cual opere el negocio depende de factores muy diversos que el emprendedor debe analizar personalmente: el número de socios que vayan a participar, la responsabilidad patrimonial que éstos quieran asumir respecto del riesgo empresarial, si los socios van a trabajar o no en la empresa, cuántos de ellos trabajarán, el tipo de negocio, previsión de ingresos y planificación fiscal en función de los ingresos, etc.

Antes de crear una empresa, es necesario conocer el tipo societario que más se ajusta a las necesidades del emprendedor. Para ello, te ofrecemos un entorno guiado (desarrollado por la Dirección General de Industria y Pyme -Ministerio de Industria) que facilita la elección de la forma jurídica y que, adicionalmente, proporciona la información necesaria para la creación de la empresa:

Tipo de empresa Nº socios Capital Responsabilidad
Empresario Individual (Autónomo) 1 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Emprendedor de Responsabilidad Limitada 1 No existe mínimo legal Ilimitada con excepciones
Comunidad de Bienes Mínimo 2 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Sociedad Civil Mínimo 2 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Sociedad Colectiva Mínimo 2 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Sociedad Comanditaria Simple Mínimo 2 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Sociedad de Responsabilidad Limitada Mínimo 1 Mínimo 3.000 euros Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Limitada de Formación Sucesiva Mínimo 1 No existe mínimo legal Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Limitada Nueva Empresa Mínimo 1 Máximo 5 Mínimo 3.000 Máximo 120.000 Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Anónima Mínimo 1 Mínimo 60.000 euros Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Comanditaria por acciones Mínimo 2 Mínimo 60.000 euros El socio se responsabiliza con todos sus bienes
Sociedad de Responsabilidad Limitada Laboral Mínimo 3 Mínimo 3.000 euros Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Anónima Laboral Mínimo 3 Mínimo 60.000 euros Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Cooperativa Cooperativas 1er grado: Mínimo 3 - Cooperativas 2º grado: 2 cooperativas Mínimo fijado en los Estatutos Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad Cooperativa de Trabajo Asociado Mínimo 3 Mínimo fijado en los Estatutos Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedades Profesionales Mínimo 1 Según la forma social que adopte Limitada al capital aportado en la sociedad
Sociedad de Garantía Recíproca Mínimo 150 socios participes Mínimo 10.000.000 euros Limitada al capital aportado en la sociedad
Entidades de Capital-Riesgo Al menos 3 miembros en el Consejo Administración Sociedades de Capital Riesgo: Mínimo 1.200.000 €. Fondos de Capital Riesgo: Mínimo 1.650.000 € Limitada al capital aportado en la sociedad
Agrupación de Interés Económico Mínimo 2 No existe mínimo legal El socio se responsabiliza con todos sus bienes

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Infografía para contabilizar modelos de hacienda y seguridad social

Sistemas gestores de bases de datos, herramientas fundamentales

El desarrollo de las nuevas tecnologías y la proliferación de dispositivos de conexión a redes e Internet han transformado enormemente los mercados, estableciendo nuevas prioridades para las empresas y revalorizando activos que se consideraban, hasta cierto punto, en un segundo orden de importancia.

Entre esta revalorización de activos, no cabe duda que la importancia adquirida por los datos (hoy devenidos uno de los principales activos de compañías, organizaciones e instituciones del calado más diverso) ocupa un lugar central. Por ello, no es extraño que la adopción de sistemas gestores de bases de datos cobre un cariz de necesidad cada día más apremiante en el ámbito empresarial, pese a su relativa novedad y a su adscripción originaria a las operaciones propias de corporaciones bancarias y financieras, a instituciones estadísticas y centros de estudios sociológicos, principalmente.

Sistemas gestores de bases de datos

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El Big Data y los sistemas gestores de bases de datos

Big Data, un término que hasta hace escaso tiempo quedaba restringido a un conocimiento y un uso en ámbitos académicos y/o especializados en gestión de datos, es hoy una expresión familiar y conocida por la mayor parte del público, con una incidencia muy especial en el ámbito de los negocios.

Si tenemos en cuenta que, entre los mayores retos a afrontar por cualquier corporación o empresa en un mercado globalizado y fuertemente condicionado por los avances en materia TIC(mayor competencia, mayor proximidad con el cliente, mayor inmediatez…), figuran la mejora de la imagen corporativa, el aventajamiento de la competencia, la consolidación en el mercado, el incremento de la producción, la reducción de costes y el aprovechamiento de las nuevas oportunidades de negocio, no cuesta dar con la clave del asunto: la toma de decisiones trascendentales para el devenir de la actividad empresarial es cada día más compleja y presenta riesgos cada vez mayores, consecuencias más globales y compromete en mayor medida el futuro de la organización.

En un contexto como este, el análisis y la gestión de datos relevantes para la compañía (relativos a clientes, hábitos de compra, situación de la competencia, tiempos y costes de producción…) se convierte en un apoyo imprescindible para minimizar los riesgos en la toma de decisiones, y para que estas consigan aprovechar al máximo las nuevas oportunidades de negocio que se abren en el horizonte corporativo a corto, medio y sobre todo largo plazo.

Un análisis y una gestión que, dadas las inmensas magnitudes de los conjuntos de datos a tratar, no son en absoluto simples ni sencillas. Y un volumen y una variedad (creciente) de los datos que alimentan las bases y los almacenes virtuales de las compañías de cualquier calado, que obligan a adoptar sistemas gestores de bases de datos que no solo redunden en una mayor eficacia y eficiencia en su procesamiento, sino que también aporten informaciones sensibles que se traduzcan, a su vez, en un conocimiento adecuado y constantemente actualizado de la compañía y de su entorno.

En los últimos dos años, el aprovechamiento del Big Data por parte de las empresas españolas (y la consiguiente adopción de sistemas gestores de bases de datos) ha crecido más del 300%, una cifra que en absoluto ha llegado a alcanzar su techo y que, al contrario, se estima que se multiplicará exponencialmente con la inminente llegada de tecnologías como el Internet de las Cosas (IdC), que dejará definitivamente obsoleta la expresión Big Data —se requerirá acuñar nuevos términos para designar volúmenes de datos increíblemente superiores a los actualmente manejados, ya hoy, como decíamos, ingentes. No cabe duda que, paralelamente, asistiremos a una adopción aún si cabe más masiva de sistemas gestores de bases de datos por parte de organizaciones de todo signo y color.